Proyectar. Una palabra que no me gusta relacionarla con el futuro. El futuro será lo que deba ser. Pero la acción de proyectar sólo surge tras un trabajo de elaboración. Entonces sí puedo preguntarme, ¿qué quiero proyectar? ¿Cuál es el objetivo que me propongo a elaborar y desarrollar para luego proyectarlo al mundo? Es casi como preguntarme cuál es mi sueño, qué es lo que anhelo. Y es una pregunta que ya tiene respuesta desde hace ya un tiempo. Crear sensaciones. Más que crearlas, ayudar a que otros puedan descubrirlas, vivirlas. Imagino la conformidad que se debe obtener por mostrarle a aquellas personas, que tal o cual sensación, sentimiento, existe. Todo aquello se puede lograr a través de momentos. Y no sólo en una charla con un amigo, en una mirada, en un roce, en un abrazo, sino también en la sensación que produce una caminata bajo la lluvia, el sentimiento que surge al ser elogiado o incluso en la emoción y el deseo que emergen al ver pasar a un tren.
Alejandro Martín Cabrera
domingo 25 de abril de 2010
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1 COMENTARIOS:
puse aburrido porque no actualizas mas
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