La verdad es una de esas palabras complejas y difíciles de utilizar. Teóricamente objetiva, se ve subjetivada por cada individuo, grupo o institución que la usa.El diccionario de la Real Academia Española la define como la conformidad de lo que se dice con lo que siente o se piensa. Otros a definen como sinónimo de “realidad”, y otros como juicio que no puede negarse racionalmente y que es aceptado por una colectividad. Pero... ¿Quién puede asegurar que en la práctica sea así?
Desde hace miles de años, distintas temáticas discuten y debaten por definir qué es la verdad. La filosofía, la política, la gramática, la religión e incluso la historia intentaron e intentan imponer su verdad. Y es que no existe una sola respuesta.
Desde los tiempos de las culturas griegas y romanas, la verdad era un don, un poder que poseían sólo los miembros de las grandes élites. Incluso hoy en día, la política utiliza el poder en muchos casos, para hacerse con la verdad frente a la toma de decisiones.
Por su parte, la filosofía creó grados de verdad, diferenciando entre la Verdad Absoluta y la Verdad Relativa. Finalmente, la religión une los conceptos de humildad, buena fé y sinceridad en el concepto de verdad revelada.
Sin embargo, más que saber qué es la verdad, lo que interesa saber es ¿Cuál es la verdad? De esta pregunta, se desprenden muchas otras. ¿Porqué los políticos dicen lo que dicen? ¿Porqué suceden tragedias en todas partes del mundo? ¿Dios existe? ¿Cuál es la verdad que se oculta detrás de cada una de estas incógnitas?
La verdad, ¿Mito o existencia? ¿Ficción, creencia o realidad?
Alejandro Martín Cabrera
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